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Terapias hormonales tópicas en acné vulgar: estado actual y consideraciones para la práctica clínica
Reto Dermatología
20 de Abril de 2026

El papel de los andrógenos en la fisiopatología del acné está bien definido, particularmente por su influencia sobre la glándula sebácea y la producción de sebo. Si bien las terapias hormonales sistémicas, como los anticonceptivos orales combinados y la espironolactona, forman parte del manejo del acné en mujeres seleccionadas, su uso puede verse limitado por efectos adversos, contraindicaciones o preferencias del paciente. En este escenario, las terapias hormonales tópicas representan una estrategia dirigida a modular la actividad androgénica a nivel cutáneo.
Dentro de este grupo, clascoterona crema al 1% es actualmente la única terapia hormonal tópica aprobada para el tratamiento del acné. Su mecanismo de acción se basa en la inhibición competitiva del receptor androgénico en la piel, lo que permite reducir la señalización androgénica implicada en la producción de sebo y la inflamación folicular. La evidencia clínica que respalda su uso incluye estudios fase II y ensayos fase III controlados con vehículo, en los que se demostraron reducciones significativas en el recuento de lesiones y en las tasas de éxito clínico, con un perfil de seguridad comparable al vehículo. Estudios farmacocinéticos han mostrado una exposición sistémica limitada, incluso con aplicaciones superiores a las recomendadas, lo que favorece su uso en pacientes en quienes se busca evitar terapias hormonales sistémicas.
En contraste, la espironolactona tópica ha sido evaluada en múltiples formulaciones y concentraciones, con resultados heterogéneos. Algunos estudios pequeños han reportado mejoría clínica, mientras que otros no han demostrado diferencias relevantes frente a placebo o comparadores activos. Más allá del tamaño muestral, la principal limitación es la ausencia de datos farmacocinéticos, lo que impide caracterizar adecuadamente la absorción sistémica y su posible impacto clínico. Este aspecto es particularmente relevante en hombres y en pacientes con comorbilidades en quienes la espironolactona sistémica estaría contraindicada. A ello se suma la variabilidad inherente a las formulaciones magistrales, que dificulta la estandarización de resultados.
La flutamida tópica ha sido evaluada de forma más limitada. Aunque algunos estudios han mostrado reducción de lesiones inflamatorias, la frecuencia de efectos adversos locales y la falta de información sobre absorción sistémica restringen su aplicación clínica rutinaria en la actualidad.
En la práctica dermatológica, la selección de terapias hormonales tópicas debe basarse en una evaluación crítica de la calidad y consistencia de la evidencia disponible, así como en las características clínicas individuales del paciente. Con los datos actuales, clascoterona crema al 1% se posiciona como la opción con mayor sustento clínico, mientras que otras alternativas hormonales tópicas deben considerarse con cautela hasta contar con estudios más amplios y metodológicamente sólidos que permitan definir con mayor precisión su papel en el manejo del acné.Del Rosso, J. Q., Baldwin, H., & Layton, A. M. (2026). Topical hormonal therapies for acne vulgaris: Clinical evidence, safety considerations, and practical applications. Journal of Clinical and Aesthetic Dermatology, 19(1), 34–40.



